- Windows 12 apostará por una arquitectura modular (CorePC/CoreOS) y una fuerte integración de inteligencia artificial.
- Se espera su lanzamiento alrededor del fin de soporte de Windows 10, con actualización vía Windows Update y posible versión beta previa.
- Los requisitos podrían ser más exigentes, con mayor RAM, almacenamiento SSD y posible necesidad de NPU para las funciones de IA avanzadas.
- La actualización probablemente será gratuita para usuarios con licencia de Windows 11, con opción de funciones premium ligadas a suscripción.

Si llevas un tiempo usando Windows 10 o Windows 11, seguro que ya has oído hablar de Windows 12 como la próxima gran versión del sistema operativo de Microsoft. Aunque la compañía todavía no ha hecho un anuncio oficial y buena parte de los datos proceden de filtraciones y rumores, ya se puede trazar una imagen bastante clara de lo que podemos esperar: más inteligencia artificial, un sistema más modular, mejor optimizado para ARM y con cambios notables en la interfaz.
Conviene tener en mente que muchísima de la información disponible sobre Windows 12 no está confirmada. Se basa en documentos filtrados, artículos de medios especializados, pistas dentro del programa Insider y en la propia estrategia que Microsoft ha seguido con Windows 10, Windows 11 y las funciones Copilot+. Aun así, con todo lo que se ha publicado se puede hacer un análisis muy completo de lo que viene.
Contenido
- 1 Qué es Windows 12 y por qué se habla tanto de él
- 2 Fecha de lanzamiento prevista y calendario aproximado
- 3 Novedades clave y filosofía del nuevo sistema
- 4 Cambios en el diseño e interfaz de usuario
- 5 Arquitectura modular: CorePC, CoreOS y separación de estados
- 6 IA como núcleo del sistema: Copilot, NPU y funciones avanzadas
- 7 Relación con ARM, x86 y universalidad entre dispositivos
- 8 Requisitos mínimos esperados y posibles variantes
- 9 Modelo de negocio: licencia, actualización gratuita y posible suscripción
- 10 Actualización desde Windows 10 y Windows 11
- 11 Compatibilidad de aplicaciones y posibles limitaciones
- 12 Integración con móviles, nube y servicios adicionales
Qué es Windows 12 y por qué se habla tanto de él
Hoy por hoy, cuando la gente se refiere a Windows 12 está hablando del próximo gran sistema operativo de escritorio que sucederá a Windows 11. El nombre no es oficial: Microsoft podría seguir la numeración tradicional y llamarlo Windows 12, pero también podría optar por otra marca comercial, como hizo en su día con Windows XP, Vista o Windows 2000. Pese a eso, casi todo el mundo usa ya el término «Windows 12» para entendernos.
Este nuevo sistema se está planteando como un salto bastante más ambicioso que un simple “Windows 11 con retoques”. La idea que se filtra desde hace tiempo es que Microsoft quiere reconstruir buena parte de Windows sobre una base nueva y modular (CorePC/CoreOS), mejor adaptada a los PC actuales, a los chips con NPU y a los futuros equipos ARM.
Al mismo tiempo, Windows 12 mantendría el enfoque de “Windows como servicio”: ya no será un producto estático, sino una plataforma que se actualiza con grandes versiones anuales o cada cierto tiempo, igual que viene ocurriendo con Windows 10 y Windows 11, pero con un mayor foco en la calidad y en las nuevas funciones basadas en IA.
Fecha de lanzamiento prevista y calendario aproximado
En lo que respecta al lanzamiento, no hay una fecha cerrada, pero las distintas fuentes coinciden en situar a Windows 12 en la franja de tiempo en la que acaba el soporte de Windows 10. Ese fin de soporte general está programado para octubre de 2025, así que todo apunta a que Microsoft quiere alinear la llegada de la nueva versión con ese momento clave.
Muchos analistas hablan de octubre de 2025 como la ventana más probable para el lanzamiento comercial de Windows 12, tras un anuncio oficial durante algún gran evento de Microsoft ese mismo año. Esta estrategia permitiría animar a los usuarios que siguen en Windows 10 a dar el salto directamente al nuevo sistema y no quedarse en una versión sin soporte.
Otras fuentes, sin embargo, van más allá y apuntan a un ciclo algo más largo, situando una primera versión en fase de vista previa para 2027, con un lanzamiento final también en octubre de ese año. Esta teoría encaja con la idea de que Microsoft está espaciando los grandes saltos de versión y exprimiendo más a fondo Windows 11 mediante actualizaciones como la 24H2.
Mientras tanto, ya se han detectado compilaciones internas de prueba asociadas al próximo Windows. Nombres como la build 27547 han aparecido vinculados al desarrollo de la futura generación, lo que sugiere que la compañía está siguiendo un plan ordenado: pruebas internas, posible beta pública en el canal Insider y, por último, lanzamiento masivo.
Novedades clave y filosofía del nuevo sistema
De todo lo filtrado, hay varios pilares que parecen casi seguros. El primero es que Windows 12 girará por completo alrededor de la inteligencia artificial. No se tratará solo de tener Copilot o un asistente superficial, sino de un sistema “agentivo”, en el que muchas de las funciones del sistema, la búsqueda, la personalización y la productividad se apoyen de forma nativa en IA.
Eso se traducirá en un escritorio capaz de adaptarse a la forma de trabajar del usuario, anticipar acciones, proponer automatizaciones, resumir contenidos, gestionar tareas o incluso configurar el equipo de forma automática según si se está jugando, trabajando con vídeo, usando aplicaciones de ofimática o simplemente navegando.
Otro pilar será su arquitectura modular basada en CorePC o CoreOS. El sistema se dividirá en distintas capas o particiones: una parte básica de solo lectura con el núcleo del sistema, otra zona separada para los datos del usuario y otras particiones específicas para configuraciones o componentes adicionales. Esto generará varias ventajas: actualizaciones más rápidas, restablecimientos de fábrica casi instantáneos y un aislamiento mayor que hará el sistema más seguro.
Además, se espera que Windows 12 siga profundizando en la integración con servicios propios como Bing, Copilot y el navegador Edge. La IA tendrá un peso aún mayor en el buscador, en la gestión de pestañas, en la generación de contenidos y en la organización del trabajo diario dentro del ecosistema de Microsoft 365.
Cambios en el diseño e interfaz de usuario
A nivel visual, las filtraciones apuntan a un lavado de cara visible respecto a Windows 11, aunque sin romper por completo la experiencia actual. Microsoft ya ha mostrado en keynotes y demos internas un diseño donde la barra de tareas se convierte en una barra flotante, separada ligeramente del borde inferior de la pantalla, muy en la línea de lo que se ve en macOS.
En ese esquema, los iconos del sistema se moverían a la esquina superior derecha, mientras que en la parte central destacaría un cuadro de búsqueda flotante, siempre accesible, que probablemente estaría muy vinculado a Copilot y al resto de funciones de IA. El objetivo es hacer que encontrar aplicaciones, archivos o ajustes sea mucho más inmediato.
También se habla de una renovación de iconos, menús y animaciones, con un estilo más pulido, más transparencias, elementos flotantes y una apariencia general más cercana a la que se ve en los últimos macOS o en algunas distribuciones modernas de Linux. No sería raro ver una barra de tareas todavía más configurable, ideal para monitores ultrapanorámicos y equipos con varios displays.
En la parte estética se ha mencionado incluso un nuevo diseño para el botón de inicio, con un icono actualizado en tonos grises o metalizados, que refuerce la idea de una nueva generación del sistema. También se esperan cambios en la pantalla de bloqueo, el centro de notificaciones y el panel de configuración rápida.
Arquitectura modular: CorePC, CoreOS y separación de estados
Uno de los cambios más profundos, aunque menos visibles para el usuario medio, será la reorganización interna del sistema operativo en diferentes particiones aisladas. Esta idea, que ya se exploró en proyectos como Windows Core OS o Windows 10X, ahora se retoma bajo la denominación CorePC/CoreOS y parece tener muchas más posibilidades de llegar al producto final.
En la práctica, esto implica que habrá zonas del sistema a las que el usuario no tendrá acceso directo, pensadas para proteger archivos críticos y permitir actualizaciones tipo “snapshot”: se instala una nueva versión en segundo plano y, tras un reinicio, el equipo arranca directamente en el nuevo estado, reduciendo tiempos de espera y problemas de corrupción.
Esta compartimentalización hará posible que los fabricantes de dispositivos personalicen Windows 12 de forma mucho más granular. Podrán quitar o añadir módulos según el tipo de equipo: un PC de sobremesa gaming, una consola portátil basada en hardware de PC, un 2 en 1, una tablet ARM, etc. Así se ajustan mejor el consumo energético, el rendimiento y las funciones incluidas.
La filosofía es que sea Windows quien se adapte al hardware y no al revés. Eso debería traducirse en sistemas más estables, fáciles de mantener y con menos problemas de compatibilidad entre versiones, al tiempo que se simplifica el despliegue de actualizaciones de seguridad y nuevas funciones en empresas, así como las configuraciones y seguridad de la red.
IA como núcleo del sistema: Copilot, NPU y funciones avanzadas
La gran diferencia respecto a Windows 11 será el peso de la inteligencia artificial como columna vertebral del sistema operativo. Con Copilot+ y las funciones de IA ya presentes en Windows 11 como campo de pruebas, Windows 12 daría un paso más, convirtiéndose en un sistema “centrado en agentes” que no solo responde a órdenes, sino que toma iniciativa para ayudarte.
Para conseguirlo, Microsoft apostará fuerte por el uso de NPUs (Neural Processing Units), los chips específicos para IA presentes en muchos procesadores modernos. Estos aceleradores permiten ejecutar modelos de IA de forma local, sin depender todo el rato de la nube, lo que ofrece más privacidad, menos latencia y una experiencia mucho más fluida.
Se espera que muchas funciones potentes de IA queden reservadas a equipos con NPU: reconocimiento avanzado de contenidos, edición inteligente de imágenes y vídeo, resúmenes en local de documentos, análisis contextual de lo que haces para ofrecer atajos o sugerencias, traducciones más rápidas, control por voz mejorado y un largo etcétera.
Esto abre la puerta a que haya una versión de Windows 12 muy enfocada en IA y otra más ligera. La primera tendría requisitos de hardware significativamente más altos (NPU con al menos 40 TOPS, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB o más), mientras que la segunda ofrecería funciones de IA básicas o nulas, pero mantendría compatibilidad con equipos más modestos.
Relación con ARM, x86 y universalidad entre dispositivos
Con Windows 11 ya se ha visto el interés de Microsoft por reforzar la arquitectura ARM en el ecosistema PC. Para Windows 12 se espera que este apoyo vaya todavía más lejos, con optimizaciones específicas, mejores emuladores y más aplicaciones compiladas de forma nativa para ARM.
Uno de los puntos clave será la evolución de Prism, el emulador pensado para ejecutar apps x86 en chips ARM. Con mejoras continuas, se pretende que el rendimiento al usar programas no adaptados sea más que aceptable, con buena estabilidad y sin que el usuario tenga la sensación de estar trabajando en una capa de compatibilidad.
También se ha comentado que Windows 12 dejará de admitir aplicaciones compiladas para Arm32, al igual que Apple hizo en su transición a 64 bits. Esto empujará a los desarrolladores a compilar sus apps para ARM64 y x64, reduciendo la fragmentación y sacando mayor partido al hardware moderno.
La idea de fondo es conseguir un Windows 12 lo más universal posible, que funcione tanto en sobremesas y portátiles tradicionales como en consolas portátiles basadas en PC, tablets, equipos híbridos y dispositivos ARM de nueva generación, sin necesidad de separar en exceso las ediciones como ocurría con Windows 10 o incluso con algunas variantes de Windows 11.
Requisitos mínimos esperados y posibles variantes
Como no hay ficha oficial, todo lo que se sabe de los requisitos mínimos de Windows 12 parte de comparaciones con Windows 11 y de deducciones en función del peso que tendrá la IA. Hay dos grandes escenarios sobre la mesa.
Por un lado, muchos expertos dan por hecho que los requisitos base serán una evolución moderada de los de Windows 11. Eso implicaría algo como: procesador de 64 bits a 1 GHz con varios núcleos, soporte UEFI y arranque seguro, módulo TPM 2.0 activado, al menos 8 GB de RAM, unos 100 GB de almacenamiento (preferiblemente SSD), GPU compatible con DirectX 12, pantalla Full HD y conexión a internet junto con una cuenta de Microsoft.
Por otro lado, hay análisis que equiparan Windows 12 a los requisitos de los PCs Copilot+. En ese caso, los mínimos serían bastante más exigentes: NPU de 40 TOPS o más, 16 GB de memoria RAM y un SSD de 256 GB. Esta opción encajaría con un sistema muy centrado en IA, pero dejaría fuera a muchos equipos actuales.
De ahí surge la hipótesis de que Microsoft lance dos ediciones principales de Windows 12: una “agentiva” con todas las funciones de IA, pensada para hardware muy reciente, y otra más básica, sin IA avanzada, con requisitos similares o ligeramente superiores a Windows 11. La segunda mantendría la puerta abierta a millones de PCs que hoy rondan los requisitos de la versión actual.
Pase lo que pase, parece bastante claro que TPM 2.0 seguirá siendo un requisito formal, igual que en Windows 11, aunque de nuevo podrían aparecer métodos no oficiales para instalar el sistema en equipos antiguos bajo la responsabilidad del usuario, pero sin soporte garantizado por Microsoft.
Modelo de negocio: licencia, actualización gratuita y posible suscripción
Una de las grandes dudas es si Windows 12 será una actualización gratuita para usuarios con licencia de Windows 11. Si se mantiene la estrategia de los últimos años, lo lógico es que sí: los PCs con una licencia activa podrían actualizar vía Windows Update sin pasar por caja de nuevo.
También se espera que haya opciones económicas o descuentos para quienes ya compraron Windows 10 u 11 y quieran adquirir una nueva licencia, en el caso de cambiar de máquina o montar un PC desde cero. Este modelo ha funcionado razonablemente bien y facilita la adopción de la nueva versión.
Sin embargo, hay un punto adicional: diversos análisis plantean que Microsoft podría introducir un modelo de suscripción para funciones premium de IA en Windows 12, de forma similar a cómo funciona Microsoft 365. El sistema base seguiría siendo utilizable sin pagar cuota, pero algunas capacidades avanzadas de IA quedarían bloqueadas tras un pago mensual.
Las estimaciones sitúan esa posible suscripción en una franja de entre 10 y 20 euros al mes. No está nada confirmado, pero encajaría con la estrategia de la compañía de potenciar los ingresos recurrentes y ofrecer extras de valor añadido sin tocar el núcleo funcional del sistema operativo.
Actualización desde Windows 10 y Windows 11
En cuanto a cómo se instalará, todo indica que el proceso será muy similar al de generaciones anteriores. La vía principal de actualización a Windows 12 será Windows Update: cuando el sistema detecte que tu equipo cumple los requisitos y que la nueva versión está disponible para tu modelo, aparecerá el aviso para descargar e instalar.
Los usuarios más avanzados seguirán pudiendo optar por instalaciones limpias mediante unidades externas, ya sea con una imagen ISO o una herramienta oficial de creación de medios. Esto será especialmente interesante si se quiere aprovechar el cambio para formatear y empezar desde cero, evitando arrastrar problemas viejos.
También es bastante probable que Microsoft vuelva a ofrecer una herramienta oficial para comprobar la compatibilidad del PC con Windows 12, similar a la que se lanzó con Windows 11. De este modo, bastaría ejecutar el programa para saber si el equipo pasa o no el filtro de requisitos oficiales.
Respecto a Windows 10, si el lanzamiento se alinea con el fin de soporte en 2025, es muy posible que muchos usuarios puedan saltar directamente desde Windows 10 a Windows 12. La gran incógnita será si esa actualización será gratuita para todos o solo para quienes ya dieron el salto a Windows 11 en su momento.
Compatibilidad de aplicaciones y posibles limitaciones
La compatibilidad de software es otro de los temas que más preocupa a los usuarios. Algunos medios especializados han advertido de que ciertas aplicaciones podrían dar problemas en Windows 12, sobre todo si se impone un modelo más cerrado al estilo de una hipotética edición Windows 12X limitada a la Microsoft Store.
Un sistema tan limitado, centrado en la tienda oficial y pensado para ARM o para entornos muy controlados, podría tener más sentido ahora que en la época de Windows 10X, gracias a la mayor madurez de las apps universales y del propio ecosistema ARM. Aun así, incluso en este escenario sigue habiendo muchas dudas sobre su éxito real frente a un Windows completo.
En todo caso, la versión principal de Windows 12 se espera que mantenga la compatibilidad clásica de escritorio, con soporte para programas Win32, aplicaciones modernas y herramientas profesionales. El reto para Microsoft será encontrar el equilibrio entre seguridad, rendimiento, flexibilidad y libertad para el usuario.
Habrá que ver también hasta qué punto las funciones de IA y las posibles ediciones recortadas influyen en qué aplicaciones se pueden instalar y desde dónde, pero a día de hoy no hay indicios claros de que la compañía vaya a renunciar al modelo abierto que ha caracterizado a Windows en el entorno de PC de sobremesa.
Integración con móviles, nube y servicios adicionales
En los últimos años Microsoft ha ido reforzando la integración de Windows con Android y, en menor medida, con iOS mediante la app Enlace Móvil (antigua Your Phone). Con Windows 12 se espera que esa integración con smartphones y otros dispositivos vaya un paso más allá.
Entre las mejoras más deseadas están la posibilidad de compartir pantalla de forma más universal (no solo con algunas marcas concretas), usar tablets como segunda pantalla inalámbrica, arrastrar y soltar archivos directamente desde el explorador a un móvil o tablet, o incluso manejar notificaciones, llamadas y mensajes con más soltura desde el escritorio.
También pinta que habrá un empujón todavía mayor hacia la nube. Conceptos como CloudPC y las suscripciones de Microsoft 365 sugieren que Windows 12 podría facilitar enormemente el acceso remoto a escritorios completos, archivos y aplicaciones desde cualquier dispositivo, con una experiencia transparente para el usuario.
Otra línea de trabajo probable es la evolución de las herramientas de comunicación integradas. Se especula con la llegada de un sistema de mensajería mejor unificado, que pueda reemplazar o complementar a Teams y Skype en determinados escenarios, ofreciendo una experiencia más integrada dentro del propio sistema operativo.
Todo esto se combinará con un ecosistema de apps mejor adaptadas a la modularidad de Windows 12, con actualizaciones más ágiles desde la Microsoft Store y posiblemente con más controles de seguridad para reducir el malware y las instalaciones problemáticas.
Con todo lo que se sabe hasta ahora, Windows 12 apunta a ser un salto importante para el ecosistema de Microsoft: un sistema más modular, seguro y flexible, fuertemente apoyado en la inteligencia artificial y mejor preparado para hardware moderno, ARM incluido. La gran incógnita será cuánto subirá el listón de los requisitos y si los usuarios de equipos más antiguos encontrarán motivos de peso —y facilidades reales— para dejar atrás Windows 10 y Windows 11 sin perder rendimiento ni compatibilidad.