Nueva mensajería tipo XChat: mejores alternativas a WhatsApp

Última actualización: 22 marzo, 2026
  • Existen múltiples alternativas a WhatsApp que mejoran en privacidad, cifrado y control de datos, desde Signal o Threema hasta soluciones descentralizadas como SimpleX, Session o Element.
  • Telegram, RCS/Mensajes de Google e iMessage facilitan la transición desde WhatsApp por su similitud de uso, sincronización en la nube y gran base de usuarios, aunque con matices de seguridad.
  • Las apps europeas (Olvid, Threema, Skred, Wire) y empresariales priorizan el cumplimiento legal y el mínimo de metadatos, pero sufren por su menor número de usuarios.
  • La elección de una “nueva mensajería XChat” depende de tu modelo de amenazas: comodidad y comunidad, o bien anonimato, descentralización y máximo control sobre tu información.

Aplicaciones de mensajería alternativa a WhatsApp

Si estás buscando una nueva mensajería tipo XChat como alternativa real a WhatsApp, no estás solo. Cada vez más gente está cansada de los cambios de privacidad de Meta, del espacio que ocupa la app en el móvil o de depender de una única empresa para casi todas sus conversaciones.

La buena noticia es que hoy tienes muchas aplicaciones de mensajería seguras, privadas y con funciones avanzadas que compiten de tú a tú con WhatsApp: algunas apuestan por el cifrado extremo, otras por la descentralización, otras por no depender del número de teléfono y otras por integrarse con tus correos o con redes sociales. Vamos a repasarlas en detalle, con lo mejor y lo peor de cada una, para que puedas elegir la que más encaja contigo y con tus contactos.

RCS y Mensajes de Google: la alternativa integrada en el móvil

RCS y mensajes en móviles Android

Antes de lanzarte a instalar apps nuevas, conviene saber que el propio sistema del móvil ya integra una alternativa moderna al SMS: el protocolo RCS, que puedes usar desde la app nativa de mensajes en Android y, cada vez más, en iOS.

El estándar RCS permite enviar fotos, vídeos, notas de voz, emojis, leer recibos de entrega, escribir en grupos y disfrutar de cifrado de extremo a extremo en conversaciones compatibles, todo sin instalar nada extra. Lo mejor: es gratis como WhatsApp y se basa en tu número de teléfono.

Su punto flojo es que todavía no está desplegado al 100 % en todos los países y operadores, y faltan funciones “modernas” como notas de vídeo o reacciones tan completas como en otras apps. Para saber si lo tienes activo, basta con abrir tu app de mensajes y mirar si aparece “RCS” o “chat” en vez de “SMS” al escribir a un contacto.

Si usas Android, además, la apuesta fuerte de Google es Mensajes de Google, que viene preinstalado en la mayoría de móviles. Usa tu número, se integra con tu cuenta de Google, cifra de extremo a extremo los chats RCS entre Android y permite usarlo también desde el navegador en el ordenador. Eso sí, las conversaciones con iPhone siguen siendo SMS sin cifrado, igual que ocurre con iMessage a la inversa.

Telegram: la alternativa más popular y flexible

Telegram como alternativa a WhatsApp

Telegram lleva años siendo la gran alternativa masiva a WhatsApp. A nivel de uso es muy parecida, pero suele ir varios pasos por delante en funciones: canales con miles de usuarios, grupos gigantescos, bots para casi todo, envío de archivos enormes (hasta varios GB) y cliente nativo en casi cualquier plataforma.

Uno de sus grandes puntos fuertes es que todo está basado en la nube: tus chats, fotos y archivos se sincronizan entre teléfono, tablet y ordenador sin sufrir por el espacio interno del móvil. Si venías de WhatsApp harto de que todo se guarde en el almacenamiento local, Telegram es casi lo contrario: puedes chatear “en la nube” y descargar sólo lo que necesites.

En cuanto a seguridad, hay matices importantes. Telegram ofrece dos tipos de protección: cifrado cliente-servidor en los chats normales (privados y de grupo) y cifrado de extremo a extremo sólo en los “chats secretos”. Esto significa que la empresa, en teoría, podría acceder al contenido de las conversaciones normales almacenadas en sus servidores.

Los “chats secretos” permiten mensajes que se autodestruyen, bloquean el reenvío, impiden hacer capturas en algunos dispositivos y garantizan que sólo tú y la otra persona podéis leerlos. El inconveniente es que no funcionan en varios dispositivos a la vez y no se guardan en la nube.

Otro punto delicado es que Telegram recoge más metadatos que opciones ultra-privadas como Signal o Threema y, desde 2024, ha reconocido que puede entregar datos como IP y número de teléfono a ciertas autoridades en investigaciones graves. Si tu prioridad número uno es la privacidad extrema, hay alternativas mejores; si quieres funciones, comunidad y transición sencilla desde WhatsApp, Telegram es muy potente.

Signal: la referencia de privacidad y cifrado

Si lo que te preocupa de verdad es proteger tus datos y minimizar tu huella digital, Signal es el nombre que más se repite entre expertos en seguridad, periodistas, activistas y defensores de la privacidad.

Esta aplicación, gestionada por una fundación sin ánimo de lucro y financiada a base de donaciones y becas, es la creadora del protocolo de cifrado que después han adoptado WhatsApp, Google y muchas otras. Personas como Edward Snowden o Bruce Schneier la recomiendan abiertamente, y cuenta con decenas de millones de usuarios activos al mes.

En Signal, tanto los chats individuales como los de grupo, las llamadas de voz y las videollamadas están cifrados de extremo a extremo por defecto. La app apenas guarda metadatos: básicamente sólo sabe cuándo creaste la cuenta y cuándo te conectaste por última vez, pero no almacena quién habla con quién, ni historiales de contactos completos ni contenido de los mensajes.

Dispone de funciones muy útiles para preservar la discreción: mensajes que desaparecen automáticamente, bloqueo por PIN o biometría, protección para que nadie pueda hacer capturas de pantalla de la app, filtros que ocultan información sensible en las notificaciones, y más.

La gran pega es que necesita un número de teléfono para registrarte, de modo que no es 100 % anónima. Eso sí, han introducido recientemente nombres de usuario para que puedas chatear sin entregar tu número a todo el mundo. Además, por decisión de seguridad, no hace copias de seguridad en la nube al estilo WhatsApp (porque eso rompería la privacidad), así que los cambios de móvil requieren un poco más de cuidado si quieres migrar datos.

Alternativas europeas centradas en la privacidad: Olvid, Threema y Skred

Más allá de las grandes apps estadounidenses, existe todo un ecosistema de aplicaciones de mensajería europeas muy centradas en la protección de datos, varias de ellas diseñadas para cumplir estrictamente con el RGPD y las regulaciones de privacidad más exigentes.

Olvid

Olvid es una app francesa disponible para iOS y Android que apuesta por una idea clara: no te pide ni número de teléfono, ni correo, ni ningún dato personal para empezar a usarla. Genera un identificador propio y listo. Su versión gratuita permite enviar mensajes y archivos ilimitados con cifrado de extremo a extremo, y ofrece un plan de pago con funciones adicionales.

La única limitación destacable del plan gratis está en las llamadas: las llamadas seguras de voz y vídeo que puedes emitir tienen un tiempo de uso acotado, mientras que recibirlas sigue siendo gratis. Olvid es de código abierto, con su código disponible en GitHub, y cuida mucho el modelo de cifrado y el no rastreo de metadatos.

Threema

Threema, creada en Suiza, es otra alternativa europea de altísimo nivel en privacidad. Su funcionamiento es parecido al de otras apps de chat, con mensajes de texto, voz, llamadas, chats de grupo, encuestas, envío de archivos, etc., pero con una base muy distinta en el tratamiento de datos.

La aplicación genera un ID anónimo de ocho caracteres al registrarte, de forma que no es obligatorio dar ni tu número de teléfono ni tu email. Todos los mensajes están cifrados de extremo a extremo; los grupos y contactos se gestionan en el propio dispositivo y no se notifican al servidor; y los mensajes desaparecen de los servidores en cuanto se entregan.

Threema es de código abierto, tiene los servidores en Suiza (bajo leyes de privacidad estrictas) y no guarda metadatos relevantes sobre quién habla con quién. La desventaja principal es que no es gratuita: hay que pagar una pequeña cantidad única (en torno a 5-6 euros) para descargarla en Android o iOS. Para empresas existe “Threema for Work”, muy orientada a entornos profesionales donde no se puede filtrar el número de teléfono por normativa.

Skred

Skred, también originaria de Francia, sigue una filosofía parecida: cifrado de extremo a extremo, sin necesidad de número ni email, chats y llamadas de audio y vídeo, envío de archivos y uso totalmente gratuito. No es open source como tal, aunque las tecnologías de cifrado que utiliza sí lo son.

El gran problema de estas alternativas europeas no es técnico, sino de masa crítica de usuarios: son tan poco conocidas que es muy probable que ninguno de tus contactos las tenga instaladas. Eso te obliga a dedicar un esfuerzo extra en convencer a amigos, familiares o compañeros de trabajo para que se sumen, o acabas usando la app casi en solitario.

Wire: mensajería segura orientada a empresas (y también a particulares)

Wire nació con el objetivo de ofrecer un mensajero seguro, moderno y multiplataforma, y con el tiempo se ha posicionado sobre todo como solución para empresas que quieren una alternativa a WhatsApp Business más respetuosa con la privacidad.

La compañía tiene sede en Suiza y parte del desarrollo en Berlín y San Francisco. El código cliente es de fuente abierta y está publicado en GitHub. Wire ofrece cifrado de extremo a extremo para mensajes, llamadas de voz y videollamadas, así como llamadas de grupo VoIP. Soporta emojis, GIF, envío de archivos, sincronización entre múltiples dispositivos y la posibilidad de manejar varias cuentas en la misma app.

Funciona con número de teléfono o dirección de correo para el registro, y la versión personal es gratuita, mientras que hay varios planes de pago para empresas con funciones avanzadas de administración, cumplimiento y almacenamiento.

Como contrapartida, almacena algunos metadatos (similar a Telegram) y no todo su ecosistema es perfecto: algunos usuarios reportan pequeños fallos esporádicos, y su base de usuarios sigue siendo limitada. Aun así, para entornos profesionales regulados o para quien busque algo más “corporativo”, es una opción sólida.

Apps basadas en email y productividad: Spike y otras opciones

Al margen de los mensajeros tradicionales, hay proyectos que intentan fusionar correo electrónico, chat y colaboración en equipo. Uno de los más conocidos es Spike, que reinterpreta el email como si fueran conversaciones tipo chat.

Con Spike no necesitas número de teléfono: basta con una dirección de correo. La app convierte tus hilos de email en chats organizados, añade mensajes de voz, llamadas de audio y vídeo integradas, chats de grupo, notas colaborativas y un asistente de IA (Magic AI) para resumir contenidos o mejorar la productividad.

Todo se cifra de forma automática con AES-256 antes de la transmisión, y puedes hablar incluso con gente que no use Spike, porque por debajo sigue siendo correo electrónico estándar. La versión básica es gratuita para uso personal, con límites en número de cuentas y grupos, y hay planes de pago con más almacenamiento, búsqueda avanzada, dominios corporativos y subida de archivos grandes.

Este tipo de soluciones es ideal si buscas una mensajería “seria” de trabajo que unifique correo y chat, pero quizá no tanto como alternativa directa a WhatsApp para el día a día con amigos o familia.

Mensajería descentralizada y anónima: SimpleX, Session y Element (Matrix)

Si lo tuyo es la privacidad extrema, el anonimato y escapar de las grandes tecnológicas, han surgido varias apps que apuestan por redes descentralizadas en lugar de los clásicos servidores centralizados. Aquí entran en juego nombres como SimpleX, Session y Element (basada en Matrix).

Element (Matrix)

Element es algo más que una app de chat: es la cara amable del protocolo Matrix, un estándar abierto y federado para mensajería y colaboración. Puedes usarla gratis en Android, iOS, Windows, macOS, Linux o directamente en el navegador, y ni siquiera necesitas número de teléfono; puedes crear una cuenta sólo con un usuario y, si quieres, un email.

Ofrece cifrado de extremo a extremo en chats, grupos y llamadas de voz/vídeo (con matices en llamadas muy grandes), permite crear salas públicas y privadas, compartir archivos, usarla en equipos de trabajo o comunidades abiertas y, sobre todo, puede autoalojarse: si montas tu propio servidor Matrix, tienes control total sobre tus datos y sigues pudiendo hablar con usuarios de otros servidores gracias a la federación.

Otro detalle potente son los “puentes”: conectores que permiten chatear desde Element con usuarios de otras redes (WhatsApp, Signal, SMS, etc.), centralizando la mensajería en un único cliente. Eso sí, configurarlo todo puede ser más técnico que instalar una app normal, especialmente si te animas a autoalojar tu servidor.

SimpleX

SimpleX es una de las propuestas más recientes y radicales en cuanto a privacidad: no usa identificadores de usuario clásicos, no pide número de teléfono ni correo y evita incluso los IDs permanentes. En su lugar utiliza identificadores temporales anónimos por par de colas de mensajes, diferentes para cada conexión, lo que hace prácticamente imposible reconstruir un mapa completo de quién habla con quién.

La app es de código abierto, funciona en Android, iOS y escritorio, ofrece cifrado de extremo a extremo por defecto, chats de grupo, llamadas de voz y vídeo, envío de archivos y opción de autoalojar tus propios servidores. Al no depender de DNS tradicionales y al usar una red descentralizada, es muy resistente a bloqueos y censura.

El peaje está en que la base de usuarios es pequeña y la configuración avanzada (autoalojar, gestionar colas, etc.) puede ser algo técnica. Está pensada para quienes necesitan un nivel de privacidad muy superior a la media, más que para sustituir WhatsApp en grupos familiares.

Session

Session fue una de las primeras apps en llevar al extremo la idea de mensajería cifrada y descentralizada. Usa una red propia (Session Network) inspirada en Tor, repartiendo la ruta de los mensajes entre múltiples nodos para que sea muy difícil rastrear el origen y destino.

Para registrarte genera un ID aleatorio de 66 caracteres; no requiere número ni email. Incluye chats individuales y de grupo, llamadas y videollamadas cifradas, notas de voz y envío de archivos, y cuenta con clientes para móvil y escritorio. También tiene una versión Session Pro en beta con límites más altos para grupos y mensajes.

La compañía está radicada en Australia (miembro de los “Cinco Ojos”), lo que en principio podría preocupar a nivel legal, pero al ser descentralizada y cifrada de extremo a extremo, la cantidad de datos útiles que pueden extraer es muy limitada. De nuevo, la mayor desventaja es que no es mainstream y puede costar encontrar contactos que también la usen.

Otras grandes plataformas: Discord, Google Chat, Facebook Messenger e Instagram

Más allá de las apps “puras” de mensajería, hay servicios muy extendidos que también pueden servir como alternativas parciales a WhatsApp, sobre todo si ya estás metido en su ecosistema.

Discord

Discord nació como plataforma para gamers, pero hoy se usa para absolutamente todo: comunidades temáticas, grupos de amigos, proyectos creativos, empresas pequeñas… Su punto fuerte son los servidores con canales organizados por temas, donde puedes escribir, hablar por voz, hacer videollamadas, compartir pantalla y usar bots.

Funciona con un sistema de lista de amigos y usuarios, no con números de teléfono, y se sincroniza a la perfección entre móvil y PC. Para chats uno a uno o grupos pequeños también va muy bien, aunque la interfaz es algo más compleja que la de WhatsApp, y la privacidad depende bastante de la configuración del servidor y de los permisos que otorgues.

Google Chat

Google Chat es la evolución de los antiguos Hangouts y ahora se integra principalmente con Google Workspace. Si tienes una cuenta de Gmail, puedes usarlo para chatear con cualquier otro usuario que tenga cuenta de Google, sin necesidad de usar el número de teléfono.

Está algo descuidado para el usuario doméstico, pero sigue siendo útil como mensajería asociada a tu correo y a las herramientas de Google, con canales, salas, envío de archivos y cierta integración con Calendar y Drive. Como alternativa principal a WhatsApp para tu vida personal, se queda corto, pero como refuerzo en entornos de trabajo, cumple.

Facebook Messenger e Instagram

Meta no sólo tiene WhatsApp: Facebook Messenger e Instagram Direct son también mensajeros muy potentes. Messenger permite escribir a cualquier usuario de Facebook, ofrece cifrado de extremo a extremo (si se activa en algunos modos), llamadas, videollamadas, minijuegos y bots. La parte negativa es obvia: sigues dentro del ecosistema Meta, con todo lo que ello implica a nivel de datos.

Instagram Direct, por su parte, se ha convertido en uno de los chats más completos y usados del mundo: reacciones, temas, envío de fotos y vídeos efímeros, notas de voz, grupos, integración total con historias y Reels, e incluso cierto cifrado. No necesitas dar tu teléfono a nadie, basta con tu usuario de Instagram, aunque la política de datos es la misma casa: Meta.

Otras alternativas clásicas y regionales: Viber, LINE, WeChat, KakaoTalk, Beeper y más

El universo de mensajería va mucho más allá de lo que solemos ver en Europa:

  • Viber (Rakuten Viber): muy popular en algunos países, combina mensajería cifrada, llamadas y videollamadas, grupos de hasta 250 personas y mensajes que se autodestruyen. Es gratis, pero incluye publicidad y las llamadas a números que no usan Viber se pagan vía “Viber Out”.
  • LINE: dominante en Japón y otros países asiáticos. Se hizo famosa por sus stickers y personalización extrema, tiene timeline tipo red social, videollamadas masivas (hasta unas 200 personas) y hasta llamadas internacionales de pago.
  • WeChat: la “super app” china, que no sólo sirve para chatear y llamar, sino también para pagar, reservar servicios, seguir cuentas oficiales, etc. Es potentísima, pero no es precisamente un modelo de privacidad.
  • KakaoTalk: muy usada en Corea del Sur, ofrece mensajería, llamadas, sincronización con PC y comunidades temáticas para conocer gente con intereses similares.
  • Beeper: más que una app de chat, es un agregador de mensajería que junta en una sola interfaz WhatsApp, Instagram, Telegram, SMS y muchos otros servicios. Usa cifrado de acceso cero en sus servidores, pero sigue siendo un intermediario adicional, así que conviene revisar bien permisos y modelo de seguridad.

También existen clientes modificados como WhatsApp Plus, que ofrecen más personalización pero sin cifrado de extremo a extremo, sin soporte oficial y con riesgo de baneo. No son alternativas seguras ni recomendables, por mucho que llamen la atención sus temas y trucos.

Al final, si buscas esa “nueva mensajería tipo XChat” que te saque de la burbuja de WhatsApp, tienes un abanico enorme: desde opciones muy parecidas pero más respetuosas con tus datos (Signal, Threema), hasta apuestas descentralizadas y anónimas (SimpleX, Session, Element), pasando por soluciones en la nube muy cómodas (Telegram) o por las integradas en el propio móvil (RCS, Mensajes de Google, iMessage). Lo complicado no es tanto encontrar una app mejor que WhatsApp, sino conseguir que la gente de tu alrededor se anime a probarla, así que una buena estrategia puede ser ir instalando varias, usarlas en paralelo y, poco a poco, ir empujando tus conversaciones más sensibles hacia las plataformas que de verdad protegen tu privacidad.

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